“¿Y si no soy suficiente?”
“¿Y si fallo?”
“¿Y si me juzgan?”
Esa vocecita, sutil pero insistente, es más peligrosa que cualquier crítico externo.
Porque vive dentro de ti. Y si no la identificas, la vas a confundir con tu verdad.
✂️ ¿Cómo la silencias?
-
Poniéndole nombre.
Dale un nombre ridículo si quieres: “La Doña del Drama” o “El Abogado del Miedo”.
Identificarla te ayuda a separarte de ella. -
Respondiéndole con datos, no emociones.
¿Te dice que no puedes? Recuerda tus logros.
¿Te dice que eres un fraude? Mira lo que has superado. -
No negociando con ella.
No se le discute. Se le ignora mientras tú haces lo que dijiste que harías.
💌 Recuerda:
No eres tus pensamientos.
Eres el que los observa. El que los cuestiona. El que puede cambiarlos.
Y sí, eso se entrena.
Una decisión a la vez.
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